jueves, 29 de mayo de 2014

Viviendo en Noruega

Hace casi 6 meses que llegué a Oslo y reconozco que mi estancia aquí no ha sido nada fácil. El choque cultural es enorme, el tiempo puede llegar a ser horroroso en invierno pero a partir de abril es increíblemente adorable, la gente es especial porque tienen otra manera de pensar y sobretodo de actuar con un extranjero.

Ahora que falta poco menos de un mes para acabar mi beca y tengo tiempo para analizar mi vida aquí puedo decir que he sido muy afortunada. Afortunada porque he conocido a gente maravillosa (más españoles y extranjeros que noruegos de los que diría sólo 2), he comprobado la solidaridad que existe entre los inmigrantes (soy una también yo) y me he enamorado. No creo que enamorado sea la palabra exacta pero colarme hasta los huesos de alguien sí y nuevamente hubo un final.

Después de dos meses maravillosos con esta persona y algún que otro enfado por mi parte decidimos acabar con la relación y ha sido la vez más extraña de cortar con alguien. Cuando cortas con alguien es porque se acabó el amor o porque te aburre pero esta vez fue un adiós por haber corrido demasiado, por miedos e inseguridades pero sobretodo por el terror de qué va a pasar en un mes.

Me acuerdo tanto de esta persona, la extraño tanto y me gustaría llamarle pero él es de esas personas que están en un momento de su vida donde se sienten perdidos y donde no saben qué quieren. Yo estoy en un momento de mi vida donde no tengo dinero, no voy a tener trabajo y no sé si me quedaré en Oslo o me volveré a Barcelona. Cuando sientes algo tan fuerte por alguien pero no es el momento es mejor dejarle ir, soltarle, quién sabe qué vueltas da la vida o quizá simplemente fue una aventura diferente, corta pero intensa.

Durante estos meses he llorado, mucho no muchísimo, me he sentido tan sola, me he preguntado qué diablos hacía aquí o por qué dejé mi vida y aunque a veces aún no sepa el motivo, sé que algún día lo sabré. Hay días en los que el bajón emocional es tan fuerte que te planteas si no tienes un problema emocional serio pero cuando hablas con tus amigos que están fuera de casa pasándolo mal te das cuenta de que es algo que nos toca vivir y sufrir porque forma parte de la "aventura".

Nadie dijo que la vida fuera fácil, sólo hay que verle el lado positivo y aunque muchas veces nos cueste verlo, siempre siempre existe. Nunca hay que dejarse caer, nunca hay que darse por vencido, sólo tienes que luchar y mirar hacia adelante, la vida es una lucha contínua y donde sólo los más fuertes sobreviven.