martes, 17 de junio de 2014

Ya estamos a junio y las cosas han dado algún que otro giro, se han estabilizado y anímicamente estoy mejor. Después de pasar un mes horrible y lo que digo horrible es poco en el que he estado buscando trabajo como loca, me han rechazado por no tener el suficiente nivel de noruego, buscar alojamiento, me salió la peor alergia que alguien puede tener en la cara y acabar la relación con alguien que realmente me gustaba.

Pues bien, hoy puedo decir que no voy a ser una homeless porque mi director de proyecto me alquila la habitación por un precio que es una ganga y estaré sola en casa, encontré un trabajo que no es el de mi vida pero me va a permitir comer y pagar los gastos del mes, mi piel está como nunca incluso ahora más morena de lo que recuerdo haber estado nunca en España. Y en el fondo de mi corazón extraño a esa persona.

La semana pasada cometí el error más grande que fue llamarle pero por supuesto, a las 4 de la mañana no contesta a una borracha. Ayer conocí a un hombre estupendo que estaba de vacaciones y después de hacerme un análisis psicológico completo me acabó diciendo que el amor tarde o temprano llega, me pregunto si me llegará cuando tenga 70 años y tendré que estar "sufriendo" de amor hasta entonces.

Siempre he sido una persona muy reacia al amor, nada cariñosa y totalmente distante de mis parejas pero creo que me estoy haciendo mayor y que cada vez más necesito amor. Y no es esa necesidad de familia e hijos sino el tener a alguien cerca con el que puedes contar y saber que cuando llegues a casa ahí estará para darte un beso y un abrazo. 

A él lo dejé ir y sé que nunca va a volver porque mi intuición me dice que ya está ocupando su tiempo con alguien y aunque me duela, sólo fui dos meses en su vida. 

Es muy difícil vivir sola en un país tan diferente al tuyo, lejos de tu familia y de tus amigos. Hay días como hoy que necesito tanto alguna cara conocida, estar simplemente con alguien con el que sólo estando el tiempo pasa y la soledad desaparece.



jueves, 29 de mayo de 2014

Viviendo en Noruega

Hace casi 6 meses que llegué a Oslo y reconozco que mi estancia aquí no ha sido nada fácil. El choque cultural es enorme, el tiempo puede llegar a ser horroroso en invierno pero a partir de abril es increíblemente adorable, la gente es especial porque tienen otra manera de pensar y sobretodo de actuar con un extranjero.

Ahora que falta poco menos de un mes para acabar mi beca y tengo tiempo para analizar mi vida aquí puedo decir que he sido muy afortunada. Afortunada porque he conocido a gente maravillosa (más españoles y extranjeros que noruegos de los que diría sólo 2), he comprobado la solidaridad que existe entre los inmigrantes (soy una también yo) y me he enamorado. No creo que enamorado sea la palabra exacta pero colarme hasta los huesos de alguien sí y nuevamente hubo un final.

Después de dos meses maravillosos con esta persona y algún que otro enfado por mi parte decidimos acabar con la relación y ha sido la vez más extraña de cortar con alguien. Cuando cortas con alguien es porque se acabó el amor o porque te aburre pero esta vez fue un adiós por haber corrido demasiado, por miedos e inseguridades pero sobretodo por el terror de qué va a pasar en un mes.

Me acuerdo tanto de esta persona, la extraño tanto y me gustaría llamarle pero él es de esas personas que están en un momento de su vida donde se sienten perdidos y donde no saben qué quieren. Yo estoy en un momento de mi vida donde no tengo dinero, no voy a tener trabajo y no sé si me quedaré en Oslo o me volveré a Barcelona. Cuando sientes algo tan fuerte por alguien pero no es el momento es mejor dejarle ir, soltarle, quién sabe qué vueltas da la vida o quizá simplemente fue una aventura diferente, corta pero intensa.

Durante estos meses he llorado, mucho no muchísimo, me he sentido tan sola, me he preguntado qué diablos hacía aquí o por qué dejé mi vida y aunque a veces aún no sepa el motivo, sé que algún día lo sabré. Hay días en los que el bajón emocional es tan fuerte que te planteas si no tienes un problema emocional serio pero cuando hablas con tus amigos que están fuera de casa pasándolo mal te das cuenta de que es algo que nos toca vivir y sufrir porque forma parte de la "aventura".

Nadie dijo que la vida fuera fácil, sólo hay que verle el lado positivo y aunque muchas veces nos cueste verlo, siempre siempre existe. Nunca hay que dejarse caer, nunca hay que darse por vencido, sólo tienes que luchar y mirar hacia adelante, la vida es una lucha contínua y donde sólo los más fuertes sobreviven. 



sábado, 25 de enero de 2014

Sensaciones de Noruega

Hace días que estaba pensando en crear un post sobre las sensaciones que estoy viviendo en Noruega y cómo estoy viendo a los nativos.

Bien, todo el mundo sabe que la cultura nórdica se caracteriza por personas frías o muy frías y puedo dar la razón. Quiero que quede claro que todo lo que escribo es lo que estoy viviendo, sin voluntad de ofender a nadie.

¿Cómo son? Físicamente hay feos, normales y dioses. Los que son feos son muy feos, hay normalitos y hay otros /as que son extremadamente guapos/as, como sacados de anuncio y paseándose por la calle para hacerte sentir bajita, rellena y fea.

No puedo generalizar en el carácter porque tampoco he conocido a tanta gente. La gran mayoría se interesa por saber quién eres, de dónde eres, qué haces en Noruega, por qué estudias noruego... al principio son muy serios y tímidos pero luego son muy preguntones e incluso "cachondos" (simpáticos, de la broma). Se pueden pasar contigo horas hablando pero ahí queda la cosa, no tienen la necesidad ni la voluntad de que formes parte de su círculo de amigos, si sales de fiesta te darás cuenta de que son súper amigables pero si te los encuentras al día siguiente, hacen como que no te conocen.

Son muy serios, tanto si van solos como si van acompañados, no hablan con nadie y si van acompañados parece que estén hablando al cuello de la camisa. Les gusta el lujo, gastan grandes cantidades de dinero en ropa (también pueden permitírselo) y no de mercadillo, sino de marcas de gran prestigio internacional y de las que te cobran un riñón por una camiseta de algodón que en Zara están a 5€.

Desde pequeños tienen una educación estricta, durante la semana está prohibido comer caramelos. Ellos saben perfectamente las normas y papá y mamá las hacen cumplir, en el supermercado ves grandes estanterías de golosinas y niños que pasan sin mirarlo. ¿Qué pasa cuando llega el fin de semana? Hoy lo he vivido: estaba abriendo una bolsa para llenarla de unos cuantos caramelos cuando un niño de 8 años actuaba como si el mundo se estuviera acabando y tuviera que coger lo máximo posible para sobrevivir, incluyendo empujones o miradas asesinas en plan "pobre de ti que me quites un caramelo". 

Vivo en una zona residencial con unas casas bien monas, como las que salen en las postales de Navidad que enviamos a la familia y a los amigos. Aquí nadie habla con los vecinos, la seguridad en la que se vive es máxima, las casas no tienen cortinas en las ventanas y no te encuentras a la típica vecina maruja que no tiene nada más que hacer que mirar qué haces tú. El tema de seguridad es algo muy importante, hace unos días mi compañera de casa se dejó la puerta sin cerrar y las llaves se le cayeron en el rellano de la entrada... todo el santo día abierto y las llaves allí y nadie, absolutamente nadie entró a casa ni robó (como en España vaya).

En el trabajo son extremadamente perfeccionistas, rozando la enfermedad pero ellos mismos dicen que es mejor tardar un día en hacer una sola cosa bien que muchas mal. Al igual que hacen su trabajo a la perfección máxima, exigen lo mismo y no se andan con tonterías, quizá por eso el país funciona tan tan bien.

El tema de la comida es algo que me tiene un poco deprimida, ¿qué comen? paseas por Oslo y las posibilidades de comer son: Mcdonald's, Burger king, Peppe's Pizza y Narvesen (para comer Polsen es decir perrito caliente o un trozo de pizza  por 20 Nok). Más allá de eso no hay nada. 

Quizá su carácter se explica por la falta de sol, vitamina C, D, alegría, buen humor, mala comida, etc etc.

Ayer me fui a ver tiendas, quería comprar pero viendo los precios me di cuenta de que mirar es mejor así que después de visitar algunas tiendas, acabé en una tienda de bebés. Desde pequeña me ha encantado ir a las tiendas de bebé para ver la ropa, los complementos y sobretodo ver los carros de bebé y las cunas. ¡Es mi debilidad!

A medida que me adentraba en la tienda iba viendo cosas más extrañas, así que me dije a mí misma que nadie me conocía, soy una persona delgada pero con un poco de barriguilla así que si en Barcelona a veces me ofrecían asiento, podía ver la tienda como cualquier embarazada (pero sin estarlo) y si me decían algo, me inventaría cualquier excusa. Así que empecé a fotografiar lo más extraño que veía y tachán! llegué a la conclusión de que quizá son así de raros porque ya desde que nacen tienen experiencias extrañas.

¿Cómo por ejemplo cuál experiencia? Desde bebés, cuando está nevando las madres los meten dentro del carro y los dejan fuera de casa para habituarse al frío, la selección natural de Darwin donde los seres vivos más fuertes sobreviven. Entre eso y donde duermen... 

A juzgar por vosotros mismos.





Cunas que parecen cajones...




Piel a lo prehistórico para calentar a los bebés, tiene que ir muy bien porque todos lo llevan.



La parte positiva es descubrir que el carro que siempre soñé tener el día que tuviera un hijo/a, está de moda en Noruega.









sábado, 18 de enero de 2014

Vivir en Noruega

Hace quince días que llegué a Oslo para empezar una nueva etapa en mi vida. Echando la vista atrás puedo sentirme muy orgullosa de conseguir todo lo que estoy consiguiendo y espero que dure esta racha.

La llegada fue estupenda, volé con una nueva compañía que trabaja en Barcelona "Norwegian" y no puedo estar más contenta de la puntualidad pero el único inconveniente es que los azafatos/as eran muy antipáticos y ninguno hablaba español. Los asientos son cómodos, de piel y creo que con un poco más de espacio de lo habitual. Sinceramente no podría confirmarlo al 100% porque soy una chica bajita y siempre quepo en cualquier lado. 

Al llegar a Oslo nos vino a buscar Guillaume (somos dos chicas las que no has cogido), condujo casi una hora hasta casa. Estamos viviendo en una casa sencilla comparándola con las vecinas pero es muy bonita y acogedora y lo mejor es que no pagamos nada, el Gobierno nos paga todas las facturas. Después de dejar las maletas fuimos a dar una pequeña vuelta para conocer los alrededores y ver cuál era el camino hasta la estación de tren ya que teníamos que ir a clase el próximo día.

¿Algo malo que comentar? Sí, desgraciadamente muy malo. Una de las habitaciones era como una película de terror, como si un cerdo lleno de barro se hubiera tirado en la cama y arrastrado por la pared. El olor.... ¡qué decir del olor!  a perro muerto. 

Estuvimos durmiendo unos días en los sofás hasta que nos mandaron un equipo de limpieza y todo quedó impecable, sobretodo la habitación pocilga que me tocó a mí.

El día 7 empezamos el curso intensivo de noruego en la universidad. Como bien dice el nombre, es intensivo así que en casi cuatro horas que tenemos cada día no paramos: fotocopias, ejercicios, listenings, diálogos, redacciones... y cuando piensas que se acaba el martirio, toca irse a casa a hacer miles de ejercicios. Es un poco cansado pero en estos días ya noto que entiendo algo e incluso en las tiendas me atrevo a preguntar precios, hablar en noruego y si no les entiendo, amablemente me hablan en inglés.

En el tiempo libre no es que esté haciendo gran cosa, cuando acabo los deberes del curso tengo que hacer los del Máster, como no sabía el cambio que iba a dar mi vida, me puse a estudiar un máster online... ¡perfecto! 

Todo el mundo cuando les decía que me iba a Noruega me contestaban : "Oh, los chicos son tan guapos". Totalmente de acuerdo, hay chicos que parecen perfectos, con esas caras de ángeles y esos rasgos nórdicos. Suelen tener curiosidad de dónde eres, qué haces e incluso piden el teléfono pero ahí acaba la cosa. Me habían avisado que cuando están fuera del trabajo son muy amables y se interesan por ti pero al día siguiente es "si te visto no me acuerdo" y eso mismo me ha pasado dos veces ya.

El clima es lo peor, hace unos días estuvimos a -19 pero días antes me había comprado (una ganga) un abrigo waterproof, windproof y regulador de la temperatura corporal así que salir a la calle tampoco es un gran problema. De fiesta aún no he salido así que no estoy segura si sobreviría o me quedaría congelada, como estoy tan ocupada con el máster, la fiesta tendrá que esperar un poco.

Además de pagarme el alojamiento, el transporte y la comida me han dado un dinero para viajar y conocer el país, ya tengo mi viaje montado el póximo mes para cumplir un sueño de mi hermana y es ir a Tromso en busca de la aurora boreal. Todo aquel que ha ido se va muy contento de verla pero también somos conscientes de que puede pasar lo contrario y no verla. Crucemos los dedos.

A la espera de mi vikingo xD