Hoy ha sido un duro día de trabajo (sí trabajo también en sábado) pasando muchísimo frío y con un dolor horrible de riñones pero aprovechando que mi sobrina pasaba el fin de semana con mi madre, decidí ir a pasar la tarde con ellas.
Todos los males se han pasado cuando al despertar de su siesta ha empezado a darme besos y abrazos, es una niña muy cariñosa y a veces me pregunto de quién habrá sacado esos genes porque las mujeres de mi familia escaseamos en eso. Después de jugar al tren, pintar, leer libros de animales, inventarme historias sobre Bambi para no causarle un trauma con la muerte de la madre... llegó la hora de ir con una amiga a cenar.
No me gusta demasiado salir por mi ciudad por miedo a encontrarme con una persona y ésta persona hoy ha aparecido de la nada para traerme todos los fantasmas del pasado, aquellos que pensé que estaban cerrados bajo llave. Nunca solemos ir a cenar a un Centro Comercial cercano a casa de mi madre pero hoy a mi amiga le apetecía así que de camino, inventándome historias (como hago siempre) me ha venido a la mente esa persona.
¿Quién es esa persona? La persona que más me ha roto el corazón, la persona que creí que acabaríamos juntos y la persona que me utilizó. Esa persona de la que me enamoré nada más verle pero que por carácteres, situaciones y complicaciones no fluyó por el buen camino. Así que yo pensando en que esta persona no sabría que me voy a Noruega (y que le importará tres pimientos), levanto la cabeza en la puerta del Centro Comercial y al otro lado estaba él... con su nueva novia.
Ellos queriendo salir, yo queriéndome morir. Después de diez meses sin vernos ése era el reencuentro, él con otra.
La situación ha sido tan extraña, yo no quería saludar y él no sabiendo qué hacer pero me ha dirigido un : "Hola Anna" y yo muy bajito: "Hola".
Si hubiera estado en una película hubiera parado el momento y hubiera salido corriendo porque no está superado, porque me ha dolido y porque me han entrado unas ganas tremendas de llorar. De ella no puedo decir nada porque no la he mirado, sólo he podido mirarle a él unos segundos y ver que se sentía incómodo.
Cuando te enamoras de alguien, cuando pones en un pedestal a alguien y se rompe, hace falta un tiempo de sanación. Cada día rezo al Universo que por favor me cure, me envíe a alguien que me complemente.
Por otro lado me alegro de que él esté feliz, es algo que con el tiempo he podido aprender madurando. Sé que el silencio volverá entre nosotros y que la distancia aún más nos separará y sobretodo de que llegará un día en que él ya no me duela en mi interior y en que verle sólo será un recuerdo de un bonito sentimiento y de un inmenso amor.
Hoy su fantasma del pasado ha vuelto a mi presente, le deseo un buen futuro y con el tiempo podré perdonar y olvidar todo lo que pasó.
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